Noticias Económicas Marbella
Una fuente indispensable de información a su servicio

La tensión política y social lastran la zona euro y Bruselas revisa a la baja las previsiones de 2019



Los avisos de que las incertidumbres políticas podían afectar la marcha de las grandes economías europeas acabaron por cumplirse. Las guerras comerciales de Estados Unidos, la inestabilidad social y las tensiones políticas dentro de la UE arañaron cinco décimas de crecimiento en 2018 a los países de la zona euro, que avanzaron un 1,8%. La Comisión Europea no espera que todavía se despejen esas dudas ni sus efectos para este año en el Producto Interior Bruto (PIB). Bruselas ha rebajado la previsión de crecimiento de la zona euro del 1,9% al 1,3%, sobre todo por el deterioro de Alemania e Italia. Esta última quedará prácticamente estancada con un exiguo avance del 0,2%. España se desmarca de la debacle y crecerá un 2,1%, solo una décima menos de lo que contemplaban las previsiones publicadas hace tres meses.
La situación económica en Europa sigue deteriorándose previsión tras previsión. Sobre la mesa no hay números rojos, pero sí la continuación de una desaceleración que viene dándose desde el año pasado a causa de una “combinación de factores internos y externos”, según las Previsiones Económicas Europeas de invierno elaboradas por el ejecutivo comunitario.
De fuera siguen llegando los efectos de las múltiples batallas comerciales emprendidas por Donald Trump, que podrían dar un paso más si este mes rechaza la invitación al diálogo de la Comisión y decide imponer aranceles a los automóviles europeos. Pero Europa también acusa del exterior la debilidad de las economías emergentes y la contracción de “la producción industrial global”, que debilitó el comercio mundial y afectó particularmente a la zona euro.
Los motivos del frenazo, no obstante, también hay que buscarlos dentro de la UE. El comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Pierre Moscovici, ha citado tres: la interrupción de la producción de automóviles en Alemania en el tercer trimestre, las "tensiones sociales en Francia" y la "incertidumbre en la política presupuestaria de Italia". “En la segunda mitad de 2018 [la desaceleración] resultó ser más pronunciada de lo esperado”, concluye la Comisión.
Debilidad en Alemania e Italia
Esa tendencia seguirá durante al menos el primer semestre de este año. Las grandes economías de la zona euro seguirán perdiendo décimas de crecimiento. Sobre todo Italia, que en diciembre entró en recesión. Si en invierno la Comisión todavía creía que las medidas expansivas del Ejecutivo de Giuseppe Conte podían tener un mínimo efecto sobre la economía italiana, esa ilusión ha desaparecido. "No parece que la expansión keynesiana que se anunció se esté plasmando en la práctica por la situación financiera y los spread", sostuvo Moscovici. La anémica demanda interna y las dudas de los mercados sobre su deuda soberano llevarán a Italia a un débil avance del 0,2% este año y el 0,8% el que viene.
Tampoco Alemania y Francia escapan a esa tendencia. La primera acusará el agotamiento de su industria manufacturera y las exportaciones, de modo que en lugar del 1,8% previsto para 2019 lo hará el 1,1%, mientras que el año que viene mejorará hasta el 1,7%. Francia también ve rebajadas, aunque menos, sus previsiones y crecerá el 1,3% en 2019 y el 1,5% en 2020, frente al 1,6% previsto para ambos años.
La gran economía europea que mejor aguantará el tirón es España. Lo demostró en el último trimestre con un avance del 0,7% del PIB. La Comisión también rebaja sus perspectivas para este año y para el que viene, pero solo una décima. "Es verdad que se revisa a la baja, pero solo una décima, menos que el conjunto de la zona euro y que el conjunto de Europa", destacó Moscovici, quien resaltó que España sigue expandiéndose por encima de la media de la zona euro. Según la Comisión, a pesar de que la renta disponible subirá, esta irá en buena medida al ahorro.
Bruselas prevé que la tasa de paro siga bajando, aunque de forma moderada por la subida del salario mínimo interprofesional. Aun así, para el informe se ha dejado de estimar el impacto concreto en puestos de trabajo que supone esa medida, según fuentes comunitarias. La Comisión no ha valorado en esta ocasión las finanzas públicas. Sin embargo, Moscovici afirmó: "Preferimos que haya presupuesto, pero esta situación no es inédita".