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El precio de la luz alcanza en agosto máximos anuales y la factura se dispara



La factura de la electricidad va a causar algún dolor de cabeza este mes de agosto. El precio de la electricidad en el mercado mayorista alcanzó el miércoles su máximo del año, 70,99 euros el megavatio / hora (Mwh). Apenas se moderó unos céntimos para el jueves, 69,66 euros el Mwh. El viernes será de 68,53. Oro, plata y bronce de los precios del año. Y muy por encima de los del año pasado en las mismas fechas. La escasez de lluvias y viento, que obliga a depender de fuentes más caras, así como el precio al alza de los combustibles fósiles (gas y carbón) y de los derechos de emisión de CO2 se citan como causas del alza, que ha impedido que el IPC bajase en agosto y se mantuviese en el 2,2%. La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, tiene previsto comparecer en el congreso el 19 de septiembre para explicar qué está pasando.
El 29 de agosto de 2017, que también fue el día más caro del mes, el Mwh se pagó a 53,28 euros. Es decir, este año el precio es un 33,2% más. En todo el mes, la luz ha alcanzado un precio medio de 64,32 euros, un 35,5% mayor que el de agosto de 2017 y un 3,9% por encima de la media de julio, según los datos del Operador del Mercado Eléctrico Ibérico (OMIE). Es el quinto mes seguido de subidas.
No toda esa subida se va a reflejar en el recibo de la luz. En primer lugar, porque los consumidores acogidos a alguna de las tarifas libres que ofertan las empresas comercializadoras –alrededor del 60% de los hogares- seguirán pagando el precio que hayan acordado con sus suministradores a la firma del contrato, normalmente anual. Y en segundo, porque de la factura de los consumidores acogidos a la tarifa regulada (Precio Voluntario al Pequeño Consumidor PVPC), que varía en función de los precios mayoristas, apenas un 35% depende del precio del kilovatio. El resto son peajes fijados por el Gobierno o impuestos.
Así, según cálculos realizados por EL PAÍS con el comparador de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el precio de la electricidad para un usuario medio de tarifa PVPC ha subido este mes de agosto en torno a un 10% respecto al mismo mes del año pasado y más de un 3% respecto a julio.
De nuevo, como ocurrió en enero de 2017, cuando la electricidad marcó máximos históricos, con el Mwh por encima de los 100 euros en algún momento, se echa la culpa al tiempo: la falta de lluvia y viento hace que se dispare el uso de fuentes como el carbón o el gas, más caros que las renovables. Los precios mayoristas se fijan según la última tecnología que entre en el mix para cubrir la demanda. Si no bastan las renovables, entran gas y carbón, los más caros, y el último que entre marca el precio final. Estos días, como es habitual en verano, lluvia y viento son escasos.
De hecho, según los datos de Red Eléctrica Española, nuclear, carbón y gas son estos días las fuentes que más aportan al mix energético. Por ejemplo, el miércoles, la nuclear supuso el 21,8% de la energía producida en España, por un 19,2% de carbón y un 16,7% del ciclo combinado (gas). La eólica apenas llegó al 10,7% y la hidráulica al 9,3%. Junto con otras energías, como la solar, el conjunto de las renovables, más baratas, solo aportó el 28,3%, lejos de la media del 41,3% que han venido suponiendo en 2018.
Sin embargo, el año pasado por las mismas fechas, las renovables solo alcanzaron el 20,1% de la producción (5,6% hidráulica y 8,2% eólica), mientras que el ciclo combinado aportó el 23,1%, la nuclear el 23% y el carbón el 19,3%. Pese a ser un mix aún más caro, el precio en aquellos días era bastante inferior.
Precios al alza
Entonces, ¿por qué está tan cara la luz? Eso es lo que Teresa Ribera va a explicar en el Congreso el próximo día 19, según confirmaron ayer fuentes del Ministerio. Pero a falta de sus explicaciones, se apunta a varios factores. Por el lado de la demanda, en verano aumenta por el uso de aparatos de aire acondicionado. Por otro lado, el alto precio de los combustibles fósiles (el carbón ha subido un 5% el último mes en los mercados internacionales y el gas un 3,5%) y por otro, el de los derechos de emisión de CO2, que se ha triplicado con creces en el último año.
De hecho, en el último mes ha aumentado un 23,7%, pasando de 16,9 euros la tonelada a 20,9. También aparecen factores como la parada de parte de las nucleares españolas, que dejan de aportar a la producción española, y de las francesas, lo que hace que el país vecino importe energía española, en lugar de exportar. A más demanda y menos oferta, el precio sube.