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El cambio del automóvil comienza este sábado con la nueva norma de emisiones



A partir de mañana todos los coches de nueva fabricación tendrán que estar homologados por la nueva norma de emisiones de la Unión Europea, la WLTP. Se trata de una medición más exacta que ofrece cifras más reales y ajustadas a la utilización del vehículo . Así, un coche nuevo homologado a partir del 1 de septiembre reflejará que contamina más que los mismos modelos que se lanzaron bajo la normativa anterior, la NEDC. Algunos agentes del sector cifran la diferencia de las tasas de emisiones entorno al 20%. Así, el nuevo método de homologación hará que los resultados de las pruebas den cifras mayores de consumo en prácticamente todos los vehículos, lo cual supone un problema para la mayoría de las marcas debido a que muchos de sus coches subirán de tramo en el impuesto de matriculación y su precio de venta se verá afectado. Para los coches que ya circulan el cambio no supone ningún cambio.
La Unión Europea busca reducir las emisiones de los vehículos hasta los 66,5 gramos de dióxido de carbono por kilómetro en 2030. La regulación NEDC llevaba en vigor desde 1980 y ya se había quedado obsoleta, además se puso en duda su rigurosidad con el escándalo del dieselgate, el fraude por el que algunos fabricantes alteraron las pruebas en laboratorios y camuflar las emisiones reales de sus vehículos. Ahora, con la WLTP, los coches de nueva fabricación tendrán que pasar unas pruebas más ajustadas a la realidad en cuanto a la emisión de gases a la atmósfera.
Así, esas pruebas en vez de realizar las pruebas en laboratorios, se harán al aire libre en condiciones parecidas a las del uso normal. El nuevo ciclo WLTP introduce cambios como que el tiempo del ciclo es de 30 minutos frente a los 20 de la NEDC, y con una velocidad máxima de 131 Km/h en vez de 120 km/h, entre otras. Este test ya lleva un año en vigor, pero a partir de septiembre se aplicará a todos los vehículos.
¿Serán más caros los coches? ¿Por qué?
La WLTP sí repercutirá en el precio final de muchos vehículos. Con la antigua normativa NEDC, en torno al 75% estaban exentos de pagar la tasa de matriculación, un impuesto que se abona una única vez y depende de las emisiones de los vehículos. Con la WLTP las cifras del consumo serán más elevadas, por lo que más coches tendrán que pagar el impuesto de matriculación, que viene determinado por la contaminación del coche. También algunos modelos de los que ya abonaban la tasa, tendrán que pagar más cantidad. Según Raúl Morales, de Faconauto, este cambio va a provocar que se encarezca el precio de los coches entre 700 y 1.000 euros. Sin embargo, algunas marcas cifran en hasta 2.000 euros.
Según Noemí Navas, portavoz de la Asociación Española de Fabricantes de automóviles y camiones (Anfac), la nueva normativa “no tendría porqué afectar al consumidor”. El Gobierno ha otorgado permiso a los fabricantes hasta el 31 de diciembre, siguiendo una recomendación de la Comisión Europea, para que usen un factor de correlación entre los datos de los test realizados con la nueva normativa WLTP y los del actual NEDC y así minimizar el impacto de las mayores emisiones de dióxido de carbono en un posible aumento del impuesto de matriculación.
¿Cuánto cuesta la tasa de matriculación? ¿Tengo que pagarla?
En 2017, la recaudación de este tributo alcanzó los 390,2 millones de euros, según datos de la Agencia Tributaria, un 19% más que el año anterior. Con la nueva reglamentación de emisiones, la recaudación de este impuesto aumentará, ya que el número de coche s que antes estaban exentos de pagar, se va a reducir. Con la normativa anterior, solo el 25% de los vehículos tuvo que abonar este impuesto. Ganvam, la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos, estima que entre el 10% y el 20% de los coches que actualmente estarían exentos de pagar el impuesto de matriculación, pasarían a pagarlo a partir del 1 de enero, cuando entra en vigor de manera plena la WLTP.
Los vehículos menos contaminantes están exentos del impuesto de matriculación, es decir, aquellos que emiten menos de 120 gramos de CO2 por kilómetro. Por ello, la mayoría de fabricantes de coches intentan producir cada vez coches más eficientes. El importe a pagar cambia en función de cada modelo, la provincia, su antigüedad y las emisiones combinadas de CO2, es decir, lo que contamina cada uno de manera combinada. Hay automóviles que no tienen que abonar el impuesto, como los vehículos para minusválidos o los taxis. En otros casos, se tiene derecho a una deducción del importe. Para las familias numerosas se reduce un 50%, y en las autocaravanas, el 30%.
Desde 2008, la Ley establece cuatro franjas de pago dependiendo del consumo de combustible del vehículo, y por tanto de lo que contamine. Aquellos coches cuyas emisiones de CO2 sean menores o iguales a 120 gramos por kilómetro, están exentos de pagar el impuesto. Los que se encuentren entre 120 gramos y 160, tendrán que pagar un 4,75% del valor antes de impuestos. Si se encuentra entre los 160 y 200 gramos de dióxido de carbono por kilómetro, el gravamen es del 9,75%. Por último, los coches más contaminantes, de emisione s mayores o iguales a 200 g/km de CO2, tendrán que pagar el 14,75%.
¿Qué ocurre con el coche que ya tengo?
Nada. La nueva normativa no afecta a los vehículos ya matriculados, ni tampoco tiene que ver con el impuesto de circulación. Este gravamen, que se paga cada año, depende de los ayuntamientos y se basa en los caballos fiscales (CVF) del vehículo. Los CVF se calculan a través de la cilindrada del motor y el número de cilindros, de forma que se aplica una tasa mayor cuanto más altos son estos dos valores. No tiene nada que ver con las emisiones del vehículo.
De hecho, el sector reclama que le haga un cambio en el impuesto de circulación para que se grave por el uso y las emisiones y no por la propiedad. “Sería una especie de impuesto que uniría la tasa de matriculación y el impuesto de circulación. Así se ayudaría a regular los vehículos más antiguos que contaminan más", explican fuentes de Anfac.
¿Y los vehículos que no se han vendido antes de la nueva normativa?
A partir del 1 de septiembre solo se podrán matricular los vehículos homologados con el nuevo ciclo WLTP. Sin embargo, la legislación concede el 10% del volumen anual a cada marca para que puedan vender con la homologación antigua. Excluyendo ese 10%, los coches con homologación NEDC que no consigan vender antes de la fecha marcada, deberán ser automatriculados para su posterior venta, pero ya no podrán comercializarse como coches nuevos, sino que se venderán como Kilómetro 0, algo que rebajará su precio. Es por ello por lo que durante el verano los fabricantes han realizado campañas de descuentos elevados —de hasta el 40%— para poder deshacerse del stock de vehículos antes de septiembre. Todo vehículo que no haya sido homologado según el ciclo WLTP el 1 de septiembre de 2018 n o podrá ser comercializado como coche nuevo en la UE.
¿Cómo afecta esto a los fabricantes?
“En principio, no debería afectar a los fabricantes ni a los empleos, es solo cambiar la adecuación de las pruebas”, explican desde Anfac. En junio, Volkswagen Group anunció que retrasaban la producción de 250.000 automóviles para evitar excesos de stock, mientras que Renault aseguró que el 75% de sus modelos contaban con certificación WLTP. Por su parte, el Grupo PSA afirmó en julio que todos sus modelos tenían homologación WLTP. Así, ha habido diferentes estrategias. Algunos fabricantes han preferido forzar la producción de coches con homologación NEDC para después venderlos como kilómetro 0 mientras que otros han reducido la producción al mínimo para no aumentar el stock.
¿Cómo han reaccionado los concesionarios?
Los concesionarios han llevado a cabo ofertas para poder dar salida a los vehículos nuevos antes del 1 de septiembre. Según cifras de Anfac, hasta el 24 de agosto se habían vendido cerca de 58.000 coches, un 35% más que en el mismo mes de 2017. También en julio aumentaron las automatriculaciones de coches pese a que la consigna de las principales marcas era la de contener estas prácticas a los mínimos que exige el control de los valores residuales a través de las ventas de vehículos de ocasión.
La nueva norma de homologación tiene un periodo de transición. A partir del 31 de diciembre de 2019 no se podrá vender ningún vehículo que no haya pasado la homologación WLTP, salvo aquellos que continuarán en stock y hubieran sido matriculados antes del 1 de septiembre de 2018, y aún así, no se pueden comercializar como nuevos”.