Noticias Económicas Marbella
Una fuente indispensable de información a su servicio

La venta a pérdidas es un escándalo, hay que cambiar la regulación



Luis Planas (Valencia, 1952), ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, ha tenido muchas vidas. Licenciado en Derecho, casado y con dos hijos, sacó una plaza de Inspector de Trabajo, pero se decantó pronto por la política. Fue uno de los 202 diputados del primer Gobierno de Felipe González en 1982. En Andalucía fue consejero de Agricultura y Pesca con Manuel Chaves y con José Antonio Griñán. En 2013 intentó disputarle a Susana Díez la secretaría general del PSOE andaluz. Ha sido embajador en Marruecos, embajador de España ante la UE y secretario del Consejo Económico y Social de la UE.
La apresurada propuesta de Pedro Sánchez para tomar las riendas de Agricultura le pilló el mes pasado entre olivos. “Me dijo que necesitaban a alguien que no se asustara ante el reto. Estoy muy orgulloso de formar parte de este Gobierno. No hablo por mí, hablo por el resto: los ministros son todos unos profesionales increíbles”, cuenta en su despacho del ministerio, un majestuoso edificio frente a la estación de Atocha. Admite que hay mucho por hacer y que en algunos asuntos todavía tiene más preguntas que respuestas. Pero tiene claras sus prioridades: negociar con firmeza la nueva Política Agraria Común (PAC) en Bruselas y atajar algunas prácticas nocivas para la agricultura española, como la venta a pérdidas.
Pregunta. ¿Por qué la prioridad de su ministerio es la negociación de la PAC de 2021-2027?
Respuesta. Es uno de los grandes temas de la UE en los próximos meses. En España nos jugamos aproximadamente 43.800 millones de euros en la base de partida de la Comisión Europea para apoyar a nuestros agricultores, ganaderos y medio rural en los retos de la agricultura del futuro.
P. ¿Y qué posición mantiene España en esa negociación?
R. Una posición firme, acordada con las asociaciones profesionales agrarias y con las cooperativas para que el nivel de apoyo del futuro sea similar al que hay hasta 2020. Es muy importante que nuestros agricultores y ganaderos puedan disponer al menos de ese 30% de media de ingresos a través de la PAC en el conjunto de sus rentas. Y es también importante que responda a los retos actuales en sostenibilidad y cambio climático y que contribuya a tener un tejido rural más intenso en la presencia de agricultores y ganaderos. Mi idea es que hagamos de la primera parte de la negociación europea, hasta mayo de 2019, un elemento de unidad entre comunidades autónomas y Gobierno. Después, a partir del verano de 2019, nos centraremos ya en el modelo concreto de aplicación en España de esta PAC.
P. ¿Cree que España acabará perdiendo fondos?
R. En la propuesta de la Comisión hay una reducción horizontal para el conjunto de los Estados miembros. Y a precios corrientes nuestra intención es que se mantengan. Con esa idea, 20 Estados nos hemos situado en torno a una plataforma, en la que España y Francia fuimos pioneros, y creo que podemos recuperar posiciones. Hay una serie de países, sobre todo del Norte de Europa, que pretenden la reducción de esos gastos. Pero si la UE es ambiciosa en sus objetivos tradicionales y nuevos, tenemos que tener el presupuesto suficiente.
P. ¿Cree que debe cambiarse el sistema de reparto para primar a los pequeños, los jóvenes o cambiar los topes de ayudas?
R. Estamos al inicio del proceso legislativo y no sabemos lo que el Consejo y el Parlamento Europeo van a decidir. Cuando se hagan las propuestas, cada Estado deberá tener una discusión interna. Y España también. Pero eso será a partir del verano de 2019. Probablemente no tendremos textos legislativos concluidos antes del final de 2019. Mi idea básica es que tiene que haber cierta continuidad. Porque no podemos cambiar todo de la noche a la mañana. Hacer un giro de 180 grados sería un caos. Pero sí tiene que haber elementos que modernicen el reparto y los objetivos.
P. ¿Buscará solo un acuerdo con las comunidades o también con los sindicatos agrarios? En la anterior negociación a ellos se les presentó al final, ya pactado.
R. Hay dos terrenos de juego paralelos. Uno es el diálogo del ministerio con las organizaciones agrarias y las cooperativas, y otro el de las comunidades. Uno no puede sustituir al otro.
P. EE UU ha confirmado sus aranceles a la aceituna de mesa de España, porque La Administración Trump considera que es una competencia desleal por tener fondos de la PAC. ¿Teme que se acabe extendiendo esa acusación a otros productos españoles?
R. Me preocupa. Y el tema de la aceituna no es un tema español, sino un problema europeo. Cinco de los seis argumentos utilizados por la administración de EE UU están vinculados a la PAC. Y creo que el resto de ministros de agricultura europeos lo han comprendido y siento su apoyo. Han visto las orejas al lobo. Además, nos encontramos en un momento global complicado en materia comercial. Parece que el multilateralismo no pasa sus mejoras horas porque hay quien pretende volver a esquemas de relación bilaterales. Es francamente peligroso.
P. ¿Habrá respuesta de la UE?
R. Trabajamos en perfecta coordinación con la Comisión Europea. Si el día 24 de julio hay un dictamen que confirma los aranceles abusivos a la aceituna de mesa española, España planteará a la Comisión que analice llevar el caso ante la Organización Mundial del Comercio.
P. Volviendo a España ¿Le parece necesario reformar el seguro agrario?
R. El presupuesto público en los seguros agrarios está bien empleado. Nos permite evitar después tener que dar ayudas extraordinarias si hay un problema. Voy a apostar por ellos, por mantenerlos y si es posible por ampliar la cobertura presupuestaria.
P. Francia ha desarticulado un fraude masivo: allí se vendía vino a granel español como vino francés falseando el origen. ¿Le preocupa?
P. Tengo claro es que el fraude lo cometieron los importadores franceses y su distribución. El vino desde España se vendió de forma perfectamente correcta.
P. ¿Y le preocupa que en los últimos meses la Guardia Civil y la Policía hayan detectado varias partidas de jamones y embutidos caducados que se querían reintroducir con etiquetas falseadas?
R. No. Son prácticas delictivas, pero nada representativas para el sector. Eran actividades criminales muy focalizadas que han sido detectadas.
P. En los últimos años, algunos distribuidores han vendido por debajo del precio de producción, lo que ha llevado a ganaderos y agricultores a pedir protección, por ejemplo en el caso de la leche o el aceite. ¿Es un problema grave?
R. La venta a pérdidas es un ejemplo claro de una práctica comercial anticompetitiva. Y la forma más extrema de perjudicar a agricultores y ganaderos. Es algo que debemos erradicar. Casos, por ejemplo, como la venta de leche a un precio inferior al del agua mineral. Es un escándalo.
P. ¿Piensa actuar?
R. Me parece una prioridad. Veo la necesidad de una regulación. El Tribunal de Justicia Europeo anuló un artículo de la ley de comercio minorista que trataba de regular esto, por falta de concreción de los elementos. Lo aceptamos y respetamos. Pero mi intención es trabajar en dos frentes. Por una parte, buscar el instrumento legal en España: bien sea modificando la ley de comercio minorista o bien con cambios en otra ley, para que podamos introducir ese supuesto de venta a pérdidas. En paralelo, la Comisión Europea ha hecho una propuesta de directiva sobre la cadena alimentaria que se inspira mucho en el modelo español. Es importante que consigamos incluir en esa regulación el supuesto de la venta a pérdidas también. Nos daría más fuerza desde el punto de vista legal.
P. Competencia ha puesto muchas trabas en el pasado a ese tipo de regulaciones...
R. Cada uno tiene que desarrollar el papel que le corresponde. Vengo de trabajar en Bruselas y allí la política de competencia es uno de los elementos fundamentales. Yo haré mi trabajo.
P. El PP llegó a pedir su dimisión por estar procesado en Huelva en una causa vinculada al robo de agua en Doñana. ¿Ha sido archivada su imputación?
R. Sí, por supuesto. No podía ser de otra forma. Ha sido un asunto kafkiano. Siempre supe que nunca llegaría ni siquiera a juicio oral, porque no tenía sentido que mi nombre estuviera en esa causa.