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El gasto de las familias creció en 2017 al mayor ritmo en una década



Los españoles se aflojaron el cinturón el año pasado como no lo habían hecho desde que llegó la crisis a España. El gasto medio por hogar fue de 29.188 euros, lo que supone un aumento anual del 3,5%. Se trata de la subida interanual más potente desde 2007. Aquel año España todavía vivía instalada en un fuerte crecimiento económico y el gasto se elevó un 4,7%. Pero en 2008 explotó la burbuja inmobiliaria, llegó la gran ola de la crisis financiera y el paro comenzó a escalar. Los presupuestos fueron menguando. Hasta ahora. En 2017 registraron, de nuevo, un robusto crecimiento, en parte, por la subida de la inflación. Pero sobre todo por los mayores gastos familiares en coches nuevos, restauración, ocio y viajes.
¿A qué dedican los hogares españoles el dinero que tienen? El año pasado, de nuevo, el grueso (un 30,1%, 8.774 euros de media al año) se les fue en pagar la vivienda y los gastos vinculados a ella, como la electricidad y el agua, según la Encuesta de Presupuestos Familiares, que publica el Instituto Nacional de Estadística (INE). Otro 14,1% fue a parar a comer y beber en casa (4.108 euros al año) y un 12,6% al transporte (3.667 euros). Lo que les queda a las familias tras pagar esas facturas (que se comen casi dos tercios del presupuesto) es lo que destinan a vestirse, ir a restaurantes, consumir cultura o amueblar la casa.
Pero eso es la media. Cuando la renta es baja, los capítulos más esenciales tienen un peso mayor. Así, los españoles del quintil más bajo en cuestión de rentas (el 20% de la población más pobre), destina mucho más esfuerzo a la vivienda: a ellos se les va casi el 40% del dinero. Otro 20,3% lo destinan a comer. Y para ocio y la cultura solo queda un 3%. Según avanza la capacidad adquisitiva, ganan peso esos capítulos secundarios. Los españoles del último quintil (el 20% más rico) destinan el 25,8% de sus gastos a la vivienda. Y dedica más a restaurantes, cine o viajes: un 6,9% al ocio y la cultura y un 16,7% a transportes, por ejemplo.
En todo caso, el presupuesto medio de los españoles aumentó el año pasado. En parte, por necesidad: la inflación hizo que el coste de la vida fuera más alto y comprar lo mismo que en 2016 ya exigía un esfuerzo económico extra. Así, los gastos familiares subieron el 3,5% por hogar (un 3,7% por personas). Y si se elimina el efecto de la inflación, la subida de los desembolsos es del 2,4%. Esa subida es lo que refleja el aumento puro del consumo por decisión propia, y no porque las cosas sean más caras. Las partidas que impulsan el mayor gasto están, en su mayoría, vinculadas a cuestiones secundarias en los presupuestos familiares. El capítulo de transporte registró una tasa anual del 12,4%, porque los españoles compraron más coches. La de restaurantes y hoteles se incrementó un 8% . Las comunicaciones, que incluyen los paquetes de telefonía e Internet, el 5,4%. Y el apartado de vestido y calzado creció un 4,4%.
Entre los grandes destinos de gasto, el único que retrocede es el de alimentos y bebidas no alcohólicas. Este es el consumo dentro del hogar, que baja el 0,4% (y el 1,6% si se descuenta la inflación). Porque, como ya avanzó hace unos días la patronal del sector FIAB, con la recuperación económica, los españoles han vuelto a consumir más fuera del hogar, en bares y restaurantes, ya sea por ocio o por necesidad al incorporarse de nuevo a un puesto de trabajo.
Solo recortan gastos los parados
El consumo, obviamente, está muy vinculado a la capacidad de compra de cada colectivo. Y en 2017 todos se aflojaron el cinturón, excepto uno: los que siguen atrapados en el desempleo.
Cuando el principal sustento del hogar es una persona con trabajo, su gasto medio es de 33.022 euros anuales, un 13,1% por encima de la media. Y en este grupo el presupuesto de un año para otro ha crecido un 3,6%. En el lado opuesto están los hogares cuyo sustentador principal estaba parado: tuvieron un gasto anual medio de 17.295 euros, un 40,7% por debajo de la media. Y ese es el único colectivo cuyo gasto medio disminuyó en 2017 con respecto a 2016, con una bajada del 1,5%. El grupo de los jubilados se coloca en medio: su presupuesto subió el 1,8%, hasta los 18.923 euros.
El lugar de residencia también es clave en el gasto de las familias, como ocurre con la renta media o los salarios. Frente a una media por persona al año de 11.726 euros de gasto, las comunidades que más destacan por encima son País Vasco (14.175 euros, un 20,9% sobre la media), Madrid (13.708) y Navarra (13.325). Los menores gastos medios por persona se registraron en Extremadura (con 9.257 euros, un 21,1% bajo la media), Canarias (9.304) y Castilla-La Mancha (9.758).