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La Eurocámara se inclina por Philip Lane pero Guindos sigue como favorito para el BCE



Los bancos centrales no nacieron independientes: se les impuso esa independencia, tanto del poder político como del poder financiero. En el caso de Alemania, literalmente: Berlín prohibió por ley injerencias políticas en el Bundesbank. EE UU suele apostar por técnicos en la Reserva Federal; desconfía de los políticos profesionales y de los ejecutivos de la gran banca (el legendario Paul Volcker llegó a cargar directamente contra “el eterno lobby de Wall Street”). España está a punto de conseguir la cuadratura del círculo: Luis de Guindos, favorito para hacerse con la vicepresidencia del BCE, procede justo de los dos avisperos que suelen evitar los grandes bancos centrales del mundo. El candidato español es aún ministro en ejercicio. Y previamente fue presidente de Lehman Brothers en España y Portugal.
Guindos se examinaba anoche ante el Parlamento Europeo junto con el otro candidato en liza, Philip Lane, gobernador del banco central de Irlanda. “España merece el puesto”, dijo antes de esa evaluación, “porque ha salido adelante después de años muy difíciles y ha hecho un saneamiento sin precedentes en el sistema bancario”. El veredicto del Parlamento no le favorece: los eurodiputados consideran que el irlandés lo hizo mejor el miércoles; la mayoría de los grupos políticos se decantó por el irlandés, según varias fuentes parlamentarias.
La opinión de la Eurocámara no es vinculante: serán los ministros del Eurogrupo quienes decidan, el próximo lunes, el nombre del futuro vicepresidente del BCE. Pero la señal política de los eurodiputados es desfavorable a los intereses de España. El dictamen del Parlamento Europeo se espera para el jueves, después de que el presidente de la Comisión de Asuntos Económicos, el italiano Roberto Gualtieri, hable con el jefe del Eurogrupo, el portugués Mário Centeno. Un diputado español presente en la sesión concluyó que el irlandés Lane había estado "más convincente" que Guindos. Otras fuentes van aún más lejos: Lane, con un perfil más académico, causó mejor impresión. El comunicado al Eurogrupo se inclina a favor del irlandés, según varias fuentes de distinto color político.
Guindos ha defendido con firmeza su candidatura. “Aunque yo no he sido nunca parlamentario en España ni he ido jamás en una lista electoral, sí quiero defender que haber formado parte de un Gobierno o mantener una determinada adscripción política no supone menoscabar la independencia de las autoridades monetarias”, ha dicho Guindos ante los eurodiputados en los minutos previos a la ronda de preguntas, todo a puerta cerrada.
Guindos ha subrayado el papel fundamental del BCE en la salida de la crisis. Pero ha añadido que es necesaria “una visión global”, y para ello defiende su trayectoria profesional, con altos cargos en el sector público desde mediados de los años 90, y en el sector privado, tanto en Lehman Brothers y Nomura (banca de inversión) como en BMN (banca comercial), AB Asesores o PwC.
Su papel en los bancos nacionalizados
Además, Guindos ha destacado en su discurso que “nunca” interfirió “en la gestión de las entidades españolas nacionalizadas en los últimos años”, si bien esa historia tiene ribetes interesantes. A principios de mayo de 2012 —los días 4 y 6 de mayo—, con el gobernador y el subgobernador del Banco de España fuera del país, Guindos citó en el Ministerio de Economía a los presidentes del Santander, Emilio Botín; de Caixabank, Isidro Fainé; de BBVA, Francisco González, y a Rodrigo Rato para facilitar su salida de la presidencia de Bankia, que se produjo el 7 de mayo. Todos ellos tuvieron que declarar en los juzgados por esas reuniones.
España y Guindos son claros favoritos para hacerse con el número dos del BCE. El ministro cuenta con el respaldo de Alemania y Holanda, dos de los grandes países de la eurozona, y el apoyo explícito incluso de varios Gobiernos socialistas (Portugal, Eslovaquia y Malta). Guindos ha reiterado en su discurso que tiene los votos necesarios. Pero antes debe superar el examen de la Eurocámara, que emitirá un dictamen consultivo tras la reunión de hoy destinado al Eurogrupo. Los ministros de Finanzas del euro tiene previsto votar el próximo 19 de febrero. Al día siguiente, el Ecofin (los ministros económicos de toda la UE) emitirá una recomendación para la cumbre de marzo. Y ahí, los jefes de Estado y de Gobierno tomarán la decisión definitiva, por mayoría cualificada (al igual que el Eurogrupo) si hace falta votar.
Una audiencia difícil
La Eurocámara examina a Guindos a puerta cerrada. Guindos esperaba una audiencia dura, tanto por su condición de ministro como, sobre todo, porque el Parlamento Europeo lleva semanas enfatizando en la necesidad de aumentar el número de mujeres en Fráncfort. Guindos ha pasado de puntillas por esos dos obstáculos. Y baliza su discurso con claridad con un buen puñado de argumentos.
Uno: “España debe recuperar peso en la UE”.
Dos: “España ha tomado en los últimos años medidas muy difíciles en el sistema financiero y ha hecho reformas que han ayudado a mejorar la transmisión de la política monetaria”.
Tres: “Siempre he defendido la independencia de los organismos independientes, a cambio de responsabilidad, control parlamentario y transparencia”, pese a que en el Banco de España se le critican tanto los nombramientos como el férreo control que mantuvo sobre esa institución en la fase más aguda de la crisis.
Cuatro: “En 2012, cuando España perdió la silla en el BCE, se había perdido prestigio y reputación; ahora la economía española crece, la prima de riesgo ha bajado, hay superávit por cuenta corriente y no hay rastro de burbujas inmobiliarias y de crédito”.
Y, sobre todo, cinco: “La banca española ha mejorado en estos seis últimos años [con Guindos como ministro] con un aumento de provisiones, una mejoría en los resultados y un saneamiento sin precedentes”. Guindos hace hincapié en que el puesto de vicepresidente ejerce labores de supervisión macroprudencial sobre el sistema financiero.
Guindos sugiere que ya no será ministro durante la cumbre del 22 y 23 de marzo, en la que los líderes de la UE certificarán el nombramiento. Y no citó a su rival, un Philip Lane que era el preferido de Fráncfort por su brillante currículo pero que difícilmente podría disputarle el puesto a Guindos en una votación en el Eurogrupo, a pesar de que la independencia del BCE, inspirada en el historial del Bundesbank alemán, figura en un tratado internacional. Hay otros dos casos en los que se pasó directamente desde el ministerio de Finanzas a la cúpula del BCE: el del italiano Lorenzo Bini Smaghi y el del alemán Jörg Asmussen. Ninguno de los dos era ministro. Pero esa variable ha dejado de ser clave, a juzgar por el claro favoritismo de Guindos en la carrera por la vicepresidencia.