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La costa mediterránea pelea contra reloj para arreglar los destrozos del temporal



Dos semanas después del último temporal, el paseo marítimo del pequeño municipio turístico de Almenara, en Castellón, sigue pareciendo un escenario bélico. "Es como si hubiera caído una bomba y hubiera hecho desaparecer la mitad", describe Estíbaliz Pérez, alcaldesa socialista de la población de 6.000 habitantes, cuya economía se basa en las segundas residencias.
Los sucesivos temporales que han azotado desde noviembre el litoral mediterráneo han dejado un reguero de playas engullidas por el mar, duchas y pasarelas arrastrados por las olas, paseos marítimos devastados y daños en calles y colectores. El ritmo de reconstrucción de los entornos marítimos preocupa en los municipios afectados y en las empresas turísticas, que consideran vital que las reparaciones estén concluidas para Semana Santa, el periodo en el que tradicionalmente se reactiva la actividad en los destinos de sol y playa.
"Es importantísimo llegar a tiempo y espero que al menos el paseo marítimo esté listo. Ahora no es transitable y supone un peligro. Pero habrá que correr porque los daños son muy numerosos", afirma la alcaldesa de Almenara. Solo arreglar el paseo, una obra que pagará el Gobierno, costará un millón de euros. Organizaciones turísticas de la Comunidad Valenciana, Cataluña y Baleares, las autonomías cuyas costas resultaron más afectadas junto a la de Murcia, reclaman rapidez y coordinación a las Administraciones.
"Nos preocupa mucho que dentro de dos meses las infraestructuras de playa estén en perfecto estado de uso. No solo por Semana Santa sino por la mala imagen que daremos de cara al verano si no conseguimos recuperarlas", afirma Luis Martí, presidente de la Federación Hotelera de la Comunidad Valenciana. "Se ha puesto de manifiesto un problema de lentitud. Hay que poner las playas a punto en un tiempo razonable, sobre todo estando a las puertas de la temporada turística", añade la presidenta de la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca, Inmaculada Benito.
28 millones de euros de inversión
El Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente tiene previsto actuar en un centenar de municipios costeros e invertir 28 millones de euros para recuperar daños en el litoral. El Gobierno se ha comprometido a que las obras estén finalizadas antes de Semana Santa.
Las competencias sobre las infraestructuras y equipamientos costeros están divididas entre el Gobierno, las comunidades autónomas y los municipios. Muchos de estos últimos se declaran, sin embargo, incapaces de hacer frente a su responsabilidad ante el impacto de fenómenos meteorológicos extremos. Es el caso de Muro, en el noreste de Mallorca, cuyo responsable de Medio Ambiente, Jaume Ramon, admite que carecen de recursos para limpiar los dos kilómetros de playa que el último temporal cubrió de una gruesa capa de cañas y residuos. "Si no se limpia pronto, la playa lo irá incorporando y en Semana Santa puede ser peligroso para los bañistas. El mantenimiento nos corresponde, pero esto nos sobrepasa, por eso hemos pedido ayuda al Gobierno balear".
Malgrat de Mar, al norte de Barcelona, espera que el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente ayude a pagar la reparación urgente de una calle volatilizada por el temporal que da acceso a dos campings. A pesar de que "en sentido estricto" le correspondería sufragarlo al Ayuntamiento, dice el concejal de Playas, Oliver Sánchez-Camacho. Y San Javier, en Murcia, ya ha visto aprobadas las ayudas del Gobierno para reparar los graves daños en sus playas, valorados en 1,7 millones.
La Generalitat valenciana, 59 de cuyos municipios costeros sufrieron el impacto de los temporales, ha pedido al Gobierno que los gastos para hacer frente a este tipo de situaciones catastróficas se excluyan de la valoración del objetivo de déficit, como ya se aprobó para Murcia tras el terremoto de Lorca en 2011.
Repensar las playas
El consenso científico pronostica un aumento de los fenómenos meteorológicos severos como consecuencia del cambio climático. Tales previsiones deben llevar a repensar los equipamientos de las playas para limitar las pérdidas, admite Francesc Colomer, presidente de la Agencia Valenciana de Turismo. Una parte, como los dirigidos a personas con diversidad funcional, ya se retira en invierno. Pero otros, como las instalaciones deportivas y los parques infantiles, cada vez se usan más todo el año por el aumento de temperaturas.
Colomer y la Federación Empresarial Hotelera de Mallorca reclaman, además, un plan global para proteger las playas de fenómenos como la regresión.