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Bruselas se decanta por una multa simbólica a España



“Cada día estoy más convencido que la multa será cero”. El ministro de Economía, Luis de Guindos, reiteró ayer a su entrada en el Eurogrupo que el procedimiento abierto contra España por incumplir el déficit acabará en agua de borrajas. Las fuentes consultadas son menos optimistas. Bruselas se decanta por una multa mínima —y por lo tanto no nula, como defiende España—, pero cargada de simbolismo. El importe de la sanción está vinculado a los nuevos objetivos de déficit: cuanto más dura sea la nueva senda fiscal de España, menos sanción.
El Eurogrupo —los ministros de Economía de la eurozona— votó ayer unánimemente por seguir adelante con el procedimiento sancionador contra España y Portugal por los incumplimientos del déficit. Los ministros de toda la UE refrendarán hoy la opinión de la Comisión Europea: España y Portugal no tomaron, deliberadamente, medidas para reducir el agujero fiscal y se exponen a una multa de hasta 2.000 millones de euros y a la congelación de los fondos estructurales. Solo Francia y Grecia defendieron a los dos socios ibéricos dentro de la reunión. El español Luis De Guindos y el ministro portugués, Mário Centeno, subrayaron los esfuerzos realizados. Pero Bruselas se decanta por una multa minimalista: baja pero a la vez cargada de simbolismo, según las fuentes consultadas, que vinculan el importe con las nuevas metas de déficit.
Los líderes europeos mandaron ayer un par de mensajes teledirigidos al próximo Ejecutivo español. Uno: el proceso sigue adelante con o sin Gobierno. Y dos: sea cual sea el próximo inquilino de La Moncloa, España va a tener que hacer ajustes. “Cuanto más haga España, más fácil será para la Comisión” reducir la multa, dijo Jeroen Dijsselbloem, jefe del Eurogrupo. Bruselas dio en mayo un año extra a España, pero con una senda espinosa: déficit del 3,7% del PIB en 2016 y del 2,5% en 2017. Tras medio año sin Gobierno, cada vez está más claro que esos números rayan lo inalcanzable. El año adicional sigue en pie, pero Bruselas negocia con el Gobierno en funciones una senda más suave, con un déficit en torno al 4% este año y al 3% el próximo. Los halcones del euro (Finlandia, Holanda, Austria, Alemania) quieren más dureza. Otros países se muestran más comprensivos.
Esa misma batalla se produce en el seno de la Comisión, con el vicepresidente Valdis Dombrovskis partidario de más dureza y el comisario Pierre Moscovici más tolerante. “La sanción será simbólica, pero tiene que ser capaz de producir resultados: asegurar que el agujero fiscal baja al 3% el año próximo”, subraya una alta fuente europea a EL PAÍS.
Los próximos días serán cruciales. La Comisión fijará la multa y a su vez tratará de pactar la senda fiscal, que el Gobierno debe usar a final de mes para el techo de gasto y las previsiones económicas. Moscovici subrayó que Bruselas quiere algo “sensato”, que de ningún modo “haga descarrilar la recuperación”.
El sainete se acerca al final. Guindos insiste en la “multa cero”, pero hace unos días hablaba también de la cancelación del procedimiento, extremo que ya se da por descartado. Muy a su pesar, Moscovici admitió que hay un “acuerdo amplio” en Europa sobre la falta de medidas de España y Portugal, que se traducirá en la propuesta de sanciones. “Creo que es una posibilidad tener multas cero, pero para eso es importante saber qué van a hacer los dos países para resolver el problema”, explicó el socialista holandés Dijsselbloem. En plata: si España y Portugal presentan nuevos ajustes junto con las explicaciones sobre por qué incumplieron, todo será más fácil. Pero incluso en ese caso, Bruselas se decanta por una sanción mínima pero no nula, que combine multa cero y congelación de los fondos estructurales, o multa algo más elevada pero a cambio dejar intactos los fondos europeos.
Sanción baja, en fin, pero de altísimo voltaje político.