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El Constitucional alemán avala el plan de compra de deuda del BCE



Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), improvisó en 2012, en el momento más duro de la crisis del euro, un plan para asegurar la estabilidad de la unión monetaria. Su iniciativa quedó resumida en unas palabras cuyos efectos aún hoy resuenan. “Haré lo que sea” para evitar el derrumbe de la unión monetaria, dijo el italiano. Acompañó este discurso con un plan de compra de deuda por un volumen ilimitado que, pese a no haber sido nunca utilizado, tuvo un efecto casi mágico para reducir la presión sobre los países más vulnerables de la eurozona. Cuatro años y muchos rifirrafes políticos y jurídicos después, el Tribunal Constitucional alemán avala ahora el plan diseñado por Draghi. El veredicto leído el martes por los jueces de Karlsruhe allana el camino para posibles intervenciones futuras del BCE y evita un choque de legitimidades entre la legislación de la UE y la alemana.
Tal y como se esperaba, el más alto tribunal de Alemania le da a Draghi un “sí, pero”. El BCE puede, en caso de necesidad, apoyar a los países con problemas comprando deuda. Así que el Eurobanco no sobrepasó los límites de su mandato en 2012, tal y como le achacaban los críticos.
El pero llega con las condiciones que acompañan al veredicto: si el Bundesbank participa en el futuro en una operación de estas características, deberá hacerlo bajo la observación del Gobierno y el Parlamento alemán. Los jueces de Karlsruhe quieren así asegurarse de que una hipotética operación de compra de deuda se haga siempre conforme a la legislación europea, que impide al BCE financiar directamente a los Estados miembros. La compra de títulos de un país determinado, además, no puede anunciarse con anterioridad, el volumen tendrá que ser limitado; y entre la emisión de un título y su compra por parte del BCE no podrá haber más de un plazo que se determine previamente.
El veredicto del martes respondía a una demanda presentada por más de 35.000 ciudadanos alemanes –una heterogénea mezcla de profesores universitarios, el grupo parlamentario del partido Die Linke (La Izquierda) y algún diputado de la CSU bávara- contra el programa conocido como OMT. Los jueces del Constitucional se refieren, por tanto, a la operación lanzada hace cuatro años, y no a las compras de deuda actuales en las que se ha embarcado el BCE. Los dos programas difieren en su diseño y en su objetivo: ahora no se trata tanto de ayudar a los países más débiles de la eurozona, sino hacer todo lo posible para acercarse al objetivo de inflación cercano al 2%, algo que por ahora no ha logrado. Pese a que el veredicto no se refiera al programa actual, un veto alemán habría tenido importantes consecuencias en los mercados y en las compras actuales de 80.000 millones de deuda mensuales.